El nuevo escándalo Miss Universo estalló tras la renuncia de dos jueces. Denunciaron irregularidades en la selección de finalistas y cuestionaron la transparencia del certamen.
Omar Harfouch, músico franco-libanés, anunció su salida. Señaló que un comité improvisado eligió candidatas sin autorización oficial, generando dudas sobre la legitimidad del concurso internacional.
Claude Makélélé, exfutbolista francés, también renunció. Alegó motivos personales, aunque su decisión reforzó la percepción de crisis dentro del jurado y aumentó la tensión mediática.
Nuevo escándalo Miss Universo y acusaciones
Las renuncias ocurrieron después de semanas de polémica. Miss México abandonó un evento en Tailandia tras sentirse humillada públicamente por el director local del certamen.
Videos viralizados mostraron a varias concursantes retirándose indignadas. El nuevo escándalo Miss Universo se convirtió en símbolo de conflictos internos y problemas estructurales dentro de la organización global.
La Organización Miss Universo negó las acusaciones. Afirmó que ningún grupo externo seleccionó finalistas y defendió la transparencia de su proceso oficial frente a las críticas crecientes.
El programa Beyond the Crown fue señalado como espacio paralelo. Aunque la organización lo describió como iniciativa social, muchos lo interpretaron como influencia indebida en la competencia.
El público internacional observa con atención. Voces dentro y fuera del certamen cuestionan si la plataforma aún representa diversidad, empoderamiento femenino y valores de excelencia.
El nuevo escándalo Miss Universo afecta la credibilidad del concurso. También abre un debate sobre ética y justicia en certámenes de belleza con impacto global.
La controversia invita a reflexionar. Estos eventos deben garantizar respeto y transparencia para todas las participantes, más allá del glamour y la exposición mediática internacional.
La audiencia espera que la organización recupere confianza. El certamen debe demostrar que la belleza puede simbolizar integridad, equidad y valores universales compartidos por millones.
La belleza exige transparencia, respeto, equidad y confianza internacional.