La noche del 21 de noviembre, el certamen Miss Universo vivió un giro inesperado. La corona polémica terminó en manos de la mexicana Fátima Bosch Fernández.
Su victoria resonó más allá del escenario tailandés, pues estuvo marcada por tensiones internas. La corona polémica se convirtió en símbolo de resiliencia y dignidad femenina.
De Teapa a la corona polémica
Originaria de Teapa, Tabasco, Fátima Bosch, de 25 años, conquistó al jurado. La corona polémica reflejó su historia personal de superación y talento multifacético.
Graduada en Diseño de Moda, con estudios en Milán y Vermont, Bosch destacó por su autenticidad. La corona premió su capacidad de transformar adversidades en inspiración.
Su camino comenzó en 2018 como Flor Tabasco. En septiembre de 2025, ganó Miss Universe México. La corona ya anticipaba un reinado lleno de controversias y esperanza.
Durante su trayectoria, Bosch habló abiertamente de dislexia y TDAH. La corona simbolizó la fuerza de quienes convierten el dolor en mensajes de autoestima.
El conflicto estalló el 4 de noviembre. Nawat Itsaragrisil insultó públicamente a Bosch. La corona emergió como respuesta contundente frente a la humillación y el poder.
La mexicana abandonó el recinto con dignidad, generando solidaridad entre concursantes. La corona se transformó en bandera de respeto y sororidad dentro del certamen internacional.
La organización suspendió al directivo tras investigar el incidente. La corona polémica reforzó la imagen de Bosch como mujer firme, capaz de defender su integridad.
Venezuela también brilló con Stephany Abasali en el Top 5. Aunque no ganó, la corona recordó la fuerza histórica de la escuela venezolana en belleza.
El triunfo de Bosch no solo entregó joyas y lujos. La coronaabrió una plataforma global para impulsar inclusión, salud mental y empoderamiento social.
Su reinado comienza con propósito claro: inspirar a quienes enfrentan adversidades. La corona polémica será recordada como símbolo de valentía y transformación cultural en Miss Universo.