Maracaibo vivió una noche mágica donde mil drones y mil gaiteros se unieron para rendir homenaje al eterno “parroquiano”, Astolfo Romero, ícono de la gaita zuliana.
La plazoleta de la Basílica se convirtió en escenario de luz, música y tradición. Además, miles de personas se reunieron para celebrar el Día del Gaitero.
Mientras tanto, el cielo zuliano se transformó en un lienzo digital. Los drones dibujaron figuras religiosas y culturales que emocionaron profundamente a los asistentes presentes.
Simultáneamente, 1.500 niños y jóvenes gaiteros entonaron clásicos inolvidables. Así, la gaita venezolana resonó con fuerza, identidad y orgullo en cada rincón de Maracaibo.
Mil drones y mil gaiteros elevaron la gaita al cielo zuliano
Endri Méndez, presidenta de la Fundación Nacional de la Gaita, expresó que el evento combinó talento infantil, tecnología avanzada y devoción popular con impecable sincronía.
Además, anunció que el espectáculo se repetirá el domingo 9 de noviembre a las 7:30 p.m., con nuevas sorpresas visuales y musicales para el público.
Por su parte, Jaime Indriago, gaitero y organizador, destacó la entrega de los niños. “Cantaron con el alma para proyectar la gaita ante el mundo”, afirmó.
El alcalde Gian Carlo Di Martino celebró el renacer cultural del estado. “Este acto es un regalo para nuestro pueblo y para la historia musical del Zulia”.
Entre fuegos artificiales, luces danzantes y emoción colectiva, Maracaibo reafirmó que la gaita no solo se escucha: se siente, se celebra y se eleva al cielo.
En consecuencia, el evento marcó un hito en la cultura zuliana. La fusión entre tradición y tecnología dejó una huella imborrable en la memoria de los asistentes.
Finalmente, el tributo a Astolfo Romero recordó que la música une generaciones. La gaita sigue viva, vibrante y capaz de emocionar a todo un país.
Así, Maracaibo demostró que cuando el arte se conecta con el alma, mil drones y mil gaiteros pueden transformar una noche en un legado eterno.